Largas horas de espera, inexistencia de lugares donde derivar a las
mujeres en situación de violencia de género y maltrato por parte de
funcionarixs, son algunas de las situaciones que viven diariamente miles de
mujeres que recurren a la Justicia de familia.
Mariana llegó a las 8 de la
mañana al Juzgado de Familia, cansada de los constantes maltratos por parte de
su pareja y temiendo por su vida constantemente. Carga en sus brazos a su
pequeña bebé de apenas 2 meses; los “más grandes”, que no superan los 3 años,
se aferran a sus piernas.
Tuvo que viajar en colectivo
desde Guaymallén, con dos trasbordos de por medio, atravesando el intenso frío
que azota a la provincia desde hace algunos días, ese frío que hace doler los
huesos.
Pasan los minutos y las horas,
mientras escucha las charlas y risas de algunos funcionarios y los
desgarradores relatos de otras mujeres; la privacidad en el lugar es casi
inexistente, apenas unos delgados tabiques separan a cada mujer que cuenta el
dantesco infierno que vive cada día.
Su bebé llora, ella saca fuerzas
para consolarla mientras espera alguna solución que pueda devolverle la
tranquilidad que perdió hace ya varios años.
Son las 3 de la tarde, los pies
le duelen por las largas horas parada, los estómagos de los niños hacen ruido,
todavía no la atienden y teme volver a su casa, donde sabe que su maltratador
la espera.
La historia de Mariana podría
resumir la realidad de miles de mujeres mendocinas, que concurren cada día a la
Justicia de la provincia para solicitar alguna medida de protección, como
exclusión del hogar o prohibición de acercamiento.
Las falencias en la atención de
la Secretaría Tutelar de los Juzgados de Familia, en la intersección de calles
Montevideo y Mitre de Ciudad, son varias: exceso de tiempo de espera en la
atención, falta de lugares donde
coordinar y derivar las mujeres, exceso en el tiempo en la tramitación
de causas, entre otras.
La Corriente Política y Social la Colectiva Mendoza ha denunciado
en reiteradas oportunidades el maltrato que sufren las mujeres que se acercan a
la Justicia para pedir ayuda por diversas situaciones de violencia que sufren
en sus hogares; sin embargo, la realidad pareciera nunca cambiar y muchas de
ellas son “revictimizadas” por las instituciones que deberían velar por sus derechos
y protección.
A continuación, la denuncia que
realiza La Colectiva sobre la
atención de los Tribunales de familia de la provincia de Mendoza.
1.- Exceso de tiempo de espera en
la atención de las mujeres que concurren diariamente a solicitar medidas de
protección (exclusión del hogar, prohibición de acercamiento, etc.) y que
muchas veces llegan temprano en la mañana y son atendidas recién en horas de la
tarde.
2.- No se brinda solución
integral y efectiva a las diversas situaciones que presentan las mujeres
mendocinas focalizándose únicamente en dictar la medida de protección sin
articular con otras instituciones gubernamentales o privadas que brinden ayudas
económicas y sociales.
3.- Falta de lugares donde coordinar y derivar las mujeres para tratamiento
psicológico especializado y gratuito.
4.- En el ámbito judicial existe
un exceso de profesionales, funcionarixs, magistradxs y empleadxs capacitadxs
con posgrados, especializaciones, etc. pero sin internalizar la perspectiva de
género manteniendo el patriarcado en la atención de las mujeres en situación de
violencia.
5.- Exceso en el tiempo en la
tramitación de causas civiles de alimentos y cuidado personal por
abarrotamiento de causas asignadas a los “abogaxs gratuitxs” (se les paga
honorarios) asignados por el Poder Judicial provincial con la lógica
consecuencia de maltrato hacia las mujeres que deben recibir su asesoramiento,
presentación de las demandas y tramitación de las mismas.
6.- Espacio
inadecuado para la atención, escucha y toma de denuncia correspondiente por
estar separada por muebles sin privacidad para la mujer y porque escucha el
relato de la otra mujer que es atendida a su lado por no tener puertas. Además
porque el personal de la Mesa de Entradas Civil y otrxs empleadxs de otras dependencias
tiene que ingresar por la Secretaría Tutelar para llegar a su lugar de trabajo
y transitan por el lugar sin cuidar el lenguaje ni el tono al hablar. Esto se
agrava mucho más debido a que las paredes divisorias son tabiques que no llegan
hasta el techo cerrando el ambiente escuchándose los ruidos y voces de las
otras dependencias.
7.- La atención de las mujeres es
llevada a cabo por personal maltratador sin empatía ni trato humanizado
logrando revictimización institucional secundaria por falta de personal
administrativo, profesional y funcionarixs capacitadxs en género.
8.- El año pasado el Cuerpo
Auxiliar Interdisciplinario fue trasladado desde el tercer piso de Mitre y
Montevideo a la calle Montevideo 231 de Ciudad y es donde se derivan las
mujeres que inician causas judiciales en la Secretaría Tutelar para la
realización de pericia psíquicas y médicas representando un riesgo extra al
maltrato que reciben en el ámbito doméstico y familiar porque es derivada sola
sin asistencia a ese lugar que se encuentra a tres cuadras exponiéndola a que
el agresor realice nuevos hechos de violencia, no llegue por no ubicarse
georefencialmente, no se garantiza que regrese nuevamente al juzgado, etc.
9.- Designación en cargos
jerárquicos judiciales sin concurso de oposición y antecedentes usándose la
metodología de ponerlos a dedo por amiguismo o parentesco relacionados con la
corporación judicial de la Suprema Corte de Justicia y además dichas personas
no tienen internalización de la perspectiva de género con la consecuente
violencia ejercida en la atención directa de mujeres en situación de violencia.
Al respecto cabe agregar que el Coordinador Tutelar Daniel López se desempeñó
durante muchos años como Oficial de la Policía de Mendoza teniendo antecedentes
de violencia familiar hacia sus parejas y hacia compañeras.
10.- Incumplimiento de tratados internacionales y
de la aplicación efectiva de la Ley 26.485.
11.- Mezquindad a la hora de
adoptar decisiones judiciales que solo focalizan en el dictado de medidas de
protección física de la mujer y no brindan una solución integral incluyéndose
la fijación de alimentos provisorios urgentes, atribución del hogar familiar,
etc.
Se sabe que los tiempos de la
Justicia difieren mucho de los tiempos de lxs ciudadanxs y la impersonalización
de las víctimas, que pasan a ser un número de expediente, deja a las mujeres en
un alto grado de vulnerabilidad.
Gracias x visibilizar!! Es inadmisible lo q pasan las mujeres y sus hij@s producto de tanta burocracia. Ni hablar de los malos tratos q reciben de muchos de los abogados sin perspectiva de Género cuando van a tramitar los derechos de sus hij@s. Exceso de falta de compromiso y respeto, ausencia de formación en muchos de los espacios a los q deben asistir las mujeres en situación de violencia. Puestos asignados x acuerdos sin evaluar capacidades y fundamentalme el compromiso y empatía ante la temática.
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