miércoles, 29 de mayo de 2019

Las mujeres invisibles de la Justicia mendocina

Largas horas de espera, inexistencia de lugares donde derivar a las mujeres en situación de violencia de género y maltrato por parte de funcionarixs, son algunas de las situaciones que viven diariamente miles de mujeres que recurren a la Justicia de familia.

Mariana llegó a las 8 de la mañana al Juzgado de Familia, cansada de los constantes maltratos por parte de su pareja y temiendo por su vida constantemente. Carga en sus brazos a su pequeña bebé de apenas 2 meses; los “más grandes”, que no superan los 3 años, se aferran a sus piernas.

Tuvo que viajar en colectivo desde Guaymallén, con dos trasbordos de por medio, atravesando el intenso frío que azota a la provincia desde hace algunos días, ese frío que hace doler los huesos.

Pasan los minutos y las horas, mientras escucha las charlas y risas de algunos funcionarios y los desgarradores relatos de otras mujeres; la privacidad en el lugar es casi inexistente, apenas unos delgados tabiques separan a cada mujer que cuenta el dantesco infierno que vive cada día.

Su bebé llora, ella saca fuerzas para consolarla mientras espera alguna solución que pueda devolverle la tranquilidad que perdió hace ya varios años.

Son las 3 de la tarde, los pies le duelen por las largas horas parada, los estómagos de los niños hacen ruido, todavía no la atienden y teme volver a su casa, donde sabe que su maltratador la espera.
La historia de Mariana podría resumir la realidad de miles de mujeres mendocinas, que concurren cada día a la Justicia de la provincia para solicitar alguna medida de protección, como exclusión del hogar o prohibición de acercamiento.

Las falencias en la atención de la Secretaría Tutelar de los Juzgados de Familia, en la intersección de calles Montevideo y Mitre de Ciudad, son varias: exceso de tiempo de espera en la atención, falta de lugares donde  coordinar y derivar las mujeres, exceso en el tiempo en la tramitación de causas, entre otras.

La Corriente Política y Social la Colectiva Mendoza ha denunciado en reiteradas oportunidades el maltrato que sufren las mujeres que se acercan a la Justicia para pedir ayuda por diversas situaciones de violencia que sufren en sus hogares; sin embargo, la realidad pareciera nunca cambiar y muchas de ellas son “revictimizadas” por las instituciones que deberían velar por sus derechos y protección.

A continuación, la denuncia que realiza La Colectiva sobre la atención de los Tribunales de familia de la provincia de Mendoza.

1.- Exceso de tiempo de espera en la atención de las mujeres que concurren diariamente a solicitar medidas de protección (exclusión del hogar, prohibición de acercamiento, etc.) y que muchas veces llegan temprano en la mañana y son atendidas recién en horas de la tarde.

2.- No se brinda solución integral y efectiva a las diversas situaciones que presentan las mujeres mendocinas focalizándose únicamente en dictar la medida de protección sin articular con otras instituciones gubernamentales o privadas que brinden ayudas económicas y sociales.

3.- Falta de lugares donde  coordinar y derivar las mujeres para tratamiento psicológico especializado y gratuito.

4.- En el ámbito judicial existe un exceso de profesionales, funcionarixs, magistradxs y empleadxs capacitadxs con posgrados, especializaciones, etc. pero sin internalizar la perspectiva de género manteniendo el patriarcado en la atención de las mujeres en situación de violencia.

5.- Exceso en el tiempo en la tramitación de causas civiles de alimentos y cuidado personal por abarrotamiento de causas asignadas a los “abogaxs gratuitxs” (se les paga honorarios) asignados por el Poder Judicial provincial con la lógica consecuencia de maltrato hacia las mujeres que deben recibir su asesoramiento, presentación de las demandas y tramitación de las mismas.

6.- Espacio inadecuado para la atención, escucha y toma de denuncia correspondiente por estar separada por muebles sin privacidad para la mujer y porque escucha el relato de la otra mujer que es atendida a su lado por no tener puertas. Además porque el personal de la Mesa de Entradas Civil y otrxs empleadxs de otras dependencias tiene que ingresar por la Secretaría Tutelar para llegar a su lugar de trabajo y transitan por el lugar sin cuidar el lenguaje ni el tono al hablar. Esto se agrava mucho más debido a que las paredes divisorias son tabiques que no llegan hasta el techo cerrando el ambiente escuchándose los ruidos y voces de las otras dependencias.

7.- La atención de las mujeres es llevada a cabo por personal maltratador sin empatía ni trato humanizado logrando revictimización institucional secundaria por falta de personal administrativo, profesional y funcionarixs capacitadxs en género.

8.- El año pasado el Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario fue trasladado desde el tercer piso de Mitre y Montevideo a la calle Montevideo 231 de Ciudad y es donde se derivan las mujeres que inician causas judiciales en la Secretaría Tutelar para la realización de pericia psíquicas y médicas representando un riesgo extra al maltrato que reciben en el ámbito doméstico y familiar porque es derivada sola sin asistencia a ese lugar que se encuentra a tres cuadras exponiéndola a que el agresor realice nuevos hechos de violencia, no llegue por no ubicarse georefencialmente, no se garantiza que regrese nuevamente al juzgado, etc.

9.- Designación en cargos jerárquicos judiciales sin concurso de oposición y antecedentes usándose la metodología de ponerlos a dedo por amiguismo o parentesco relacionados con la corporación judicial de la Suprema Corte de Justicia y además dichas personas no tienen internalización de la perspectiva de género con la consecuente violencia ejercida en la atención directa de mujeres en situación de violencia. Al respecto cabe agregar que el Coordinador Tutelar Daniel López se desempeñó durante muchos años como Oficial de la Policía de Mendoza teniendo antecedentes de violencia familiar hacia sus parejas y hacia compañeras.

10.-  Incumplimiento de tratados internacionales y de la aplicación efectiva de la Ley 26.485.

11.- Mezquindad a la hora de adoptar decisiones judiciales que solo focalizan en el dictado de medidas de protección física de la mujer y no brindan una solución integral incluyéndose la fijación de alimentos provisorios urgentes, atribución del hogar familiar, etc.

Se sabe que los tiempos de la Justicia difieren mucho de los tiempos de lxs ciudadanxs y la impersonalización de las víctimas, que pasan a ser un número de expediente, deja a las mujeres en un alto grado de vulnerabilidad.

Mariana deberá volver a su casa con soluciones a medias, con la esperanza de una solución y la certeza de una nueva golpiza. Quizás su nombre aparezca en la sección de policiales de algún diario, generando una momentánea indignación por parte de la sociedad y algún funcionarix se rasgará las vestiduras y se preguntará ¿cómo llegamos a esto?

1 comentario:

  1. Gracias x visibilizar!! Es inadmisible lo q pasan las mujeres y sus hij@s producto de tanta burocracia. Ni hablar de los malos tratos q reciben de muchos de los abogados sin perspectiva de Género cuando van a tramitar los derechos de sus hij@s. Exceso de falta de compromiso y respeto, ausencia de formación en muchos de los espacios a los q deben asistir las mujeres en situación de violencia. Puestos asignados x acuerdos sin evaluar capacidades y fundamentalme el compromiso y empatía ante la temática.

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