Marisa nos esperaba en un café para contarnos su historia. Esa, que
tuvo que vivir como tantas otras mujeres durante dos años, a manos de un
compañero de trabajo.
- Él es profesor de educación física, como todo compañero, empezamos
con un hola que tal y bueno, tiramos onda digamos. Empezamos a salir y ahí en
dos meses él me propone que yo fuese su novia, decía tímidamente.
- Y como su trabajo le quedaba lejos, decide mudarse a mi casa y yo le
dije que sí, estaba todo bien, viste que los primeros meses siempre está todo
bien, súper enamorados. Proyectos… yo le propuse que se viniera a mi casa por
una cuestión de tiempo, comodidad y trabajo.
Mientras continuaba con su relato, poco a poco iba perfilándose el
agresor, un hombre violento y manipulador. -Él es entrenador de fútbol, aparte
en ese año estaba con chicos de 15 a 16 años en un club y yo empecé a notar que
todos los domingos que íbamos a la cancha siempre venia golpeado, insultaba a
los padres de los chicos, dije bueno, es normal que los tipos se peguen. Íbamos
a Junín, Rivadavia y trompeadera. Era violento, pero como nunca había ido a una
cancha pensé que era normal.
-Después empezamos que prestame plata, no me pagaron los entrenadores,
estos hijos de puta. Le empecé a prestar plata. Pero tu auto es mejor que el
mío, mirá en el que yo ando. Empezó a hacer ese tipo de manipulaciones. Así que
bueno, cuando empezamos con este tema dije pobre flaco, hay que ayudarlo.
-Empezó con este tipo de manipulación. Vos tenés más, tanto que tenés
y sos tan mezquina. Vos que vivís acá y yo soy del campo. Esas comparaciones y
yo dije bueno, por amor uno empieza a dar y a dar hasta que le dije bueno, yo
tengo una plata ahorrada, vamos a comprar un auto nuevo para vos, para que no
usara el mío.
-Él nunca tenía plata y yo nunca me entere de cuánto cobraba, siempre
tenía problemas económicos. Trabajábamos en la misma escuela, usábamos mi auto
para ir y venir pero nunca tenía plata.
A medida en que Marisa se adentraba en el relato, cada vez se percibía
más al hombre violento y manipulador. No podía juntarse con sus compañerxs de
trabajo, especialmente los varones, porque según él, la miraban y poco a poco
la fue aislando de su entorno, al punto de que ya casi no hablaba con nadie en
la escuela, siendo que ella siempre fue muy sociable.
A pesar de todo, Marisa apostó por la relación y le propuso avanzar
como pareja, edificando en la finca donde él vivía, ofrecimiento que él aceptó
inmediatamente, todo con dinero de ella, obviamente. Para llevar a cabo la
construcción, Marisa buscó más horas de clase.
-Justo yo tuve que viajar a EE.UU. de la nada por una cuestión
familiar, un tema de salud de mi hermana. Me fui 20 días. Dejé a mis hijas con
mi papá y él se me enoja porque no lo llevaba. Desde allá lo llamaba y él no me
atendía y cuando lo hacía estaba enojado porque él pensaba que yo estaba de
vacaciones y que yo ya me había enganchado con algún flaco allá porque era tan
sociable y “seguro ya te enganchaste con el que iba en el avión”.
-Llegue y el tipo notablemente frío y yo venía con regalos y cosas y
me dijo que gracias que la ropa no le había gustado porque dice “¿vos no
conocés mi cuerpo todavía? Mirá lo que me has traído.
Los ojos de Marisa, cada vez más enrojecidos, no pudieron contener más
las lágrimas. - Tenía la costumbre de agarrarme del cuello y decirme que nunca
lo fuera a dejar o nunca lo fuera a traicionar. Me agarraba de tal manera que
nunca me dejaba marcas.
- Tuvimos un par de casamientos de gente amiga y en la misma fiesta me
hacía escenas de celos, me agarraba del brazo y me daba un tirón y me decía “a
quién estás mirando, a quién estás saludando. Seguramente te cogiste a ese o al
otro, por algo te conocen” esas situaciones y después ya se puso más morboso y
yo ahí ya me alerté.
Marisa habló con un amigo y su esposa, y les relató el calvario que
venía padeciendo desde hace tanto tiempo. Ellos le recomendaron denunciar la
situación al 144.
- Yo me fui a fiscalía y lo denuncié. En ese momento estaba enojado
conmigo por las peleas y nos veíamos en la escuela, me decía que nunca me fuera
a cortar el pelo porque me iba a dejar, que no quería verme vestida de negro
porque odiaba el color negro.
- Y en ese tiempo, en las noches me mandaba mensajes, videos
masturbándose, videos que bajaba según él. Videos de una mujer con dos tipos.
Yo le decía que no me gustaban y él empezaba que yo era una “cortamambo”.
- Después de que yo le hice la denuncia me vine a pique y la psicóloga
me diagnostica depresión.
Y como la justicia patriarcal está del lado de los violentos, en la
escuela donde lxs dos trabajamos se pusieron de su lado y yo me tuve que ir.
Recordemos que la ley 26.485 en su artículo 6 contempla las
modalidades de violencia y una de estas es la Violencia
institucional contra las mujeres: aquella realizada por las/los
funcionarias/os, profesionales, personal y agentes pertenecientes a cualquier
órgano, ente o institución pública, que tenga como fin retardar, obstaculizar o
impedir que las mujeres tengan acceso a las políticas públicas y ejerzan los
derechos previstos en esta ley.
Muchos detalles de la historia de Marisa, que no es su verdadero
nombre, no se han relatado en estas líneas. Las denuncias finalmente tuvieron
eco en la Justicia y actualmente el caso está judicializado y en etapa de
investigación.
Los nombres de los lugares de trabajo, así como de todas las personas
que están involucradas, se han omitido para no entorpecer el trabajo que están
realizando desde el Ministerio Público.

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